viernes, 10 de marzo de 2017

Reflexión del doctor Martín Macedo





El cimiento de la salud absoluta es la disciplina personal.
La gente quiere la salud pero no quiere la disciplina.
Quieren disfrutar de una gran salud pero no quieren cultivar hábitos saludables.
Quieren comer y beber, pasar de fiesta en fiesta, disfrutar de todos los placeres hasta el límite y aún así gozar de una salud envidiable.
Algunas personas parece que lo consiguen.
Durante la juventud, algunos gozan de genéticas muy fuertes y pueden durante un cierto tiempo gozar de todos los placeres hasta el hartazgo y aún así verse saludables y felices.
Y otros jóvenes menos resistentes quieren seguirlos porque los toman como líderes.
Como modelos.
Y pronto caen fuera de combate.
Las personas muy yang, muy fuertes resisten más tiempo a una vida de excesos.
Pero las personas yin, menos dotadas físicamente pronto acaban enfermas.
Cuanto mayor es la fragilidad genética, tanto más importante es la disciplina.
La disciplina es la gran aliada de las personas de salud delicada, porque las vuelve fuertes como búfalos salvajes.
Y también es la gran aliada de las personas genéticamente dotadas, porque si a su yang genético le agregan el yang de la disciplina personal se convierten en las grandes estrellas del deporte, el cine o la música.
Una persona yin sin disciplina cae muy pronto en una profunda depresión.
Una persona yang sin disciplina cae en el desenfreno y se destruye rápidamente.
La nación japonesa ha construido su grandeza como nación y como cultura en base a una casi adoración a la disciplina.
Ellos tienen un refrán, un mantra..... “tarde o temprano la disciplina vencerá a la inteligencia”.
También los alemanes y los suizos.
Y los chinos.
Las naciones más avanzadas del mundo comprenden el gran valor de la disciplina.
Pero las naciones en vías de desarrollo, la detestan.
Por eso no avanzan.
Quieren salud sin disciplina.
Prosperidad sin disciplina.
Felicidad sin disciplina.
Ganar la copa del mundo sin disciplina.
En vez de cultivar y amar la disciplina, buscan conseguir las cosas mediante la magia.
Le rezan a los santos, hacen promesas y mortificaciones.
Y cuando alguien tiene un gran éxito lo atribuyen a algún tipo de pacto con fuerzas del mal.
Ese tipo de creencia hace más soportable su impotencia, su debilidad y su falta de comprensión.
No necesitamos vivir en una nación avanzada para impregnarnos del espíritu de la nación.
Porque la grandeza está en la comprensión de que somos grandes por derecho de nacimiento.






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